Distancia de rescate

Este año conocí la narrativa de Samanta Schweblin. Siete casas vacías y Pájaros en la boca fueron libros que disfruté mucho. Relatos breves, intensos, que angustian, desgastan y exigen una pausa para asimilar esa violencia silenciosa que de pronto se hace presente.

«Lo llamo "distancia de rescate", así llamo a esa distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del día calculándola, aunque siempre arriesgo más de lo que debería»

Distancia de rescate es el tercer libro que leo de Schweblin. Se trata de una novela corta, que invita a una lectura voraz. En ella, nos encontramos con Amanda, que se encuentra vacacionando en algún pueblo junto a su hija, Nina. Allí conocen a Carla, quien angustiada relata una horrible historia acerca de su hijo, David, cuya alma ha transmigrado a otro cuerpo, pues ese fue el único medio de salvarlo de una repentina intoxicación. «Así que este es mi nuevo David. Este monstruo». Amanda es una mujer de ciudad y, si bien la historia comienza a inquietarla, no puede sino suponer que Carla delira, que se trata de una superstición propia del pueblo.

La novela se estructura como un diálogo entre Amanda y David, quien actúa como guía y director de la historia que ella debe reconstruir: hay algo, un hecho terrible e inevitable, pero desconocido que sólo ella puede contar, aunque no sepa muy bien qué es lo que está buscando. Sólo hay algo que ella quiere saber ¿dónde está Nina? A lo que David sólo responde «Eso no es importante».

La angustia que nos genera saber qué sucedió, dónde está Amanda, dónde Nina, qué es lo que David quiere mostrar crece página a página. Schweblin sabe manejar el suspenso, sabe cómo guiar al lector, cómo intrigarlo, cómo aplacarlo sólo para luego volver a tensionarlo.

La novela ha sido leído como leída como una mezcla entre la denuncia a los riesgos provenientes de vivir en zonas rurales en la que se fomenta el cultivo extensivo de soja transgénica, así el uso indiscriminado de agrotóxicos, y el relato de superstición popular. También como un relato en el que las madres, que desean mantener a sus hijos al reguardo de cualquier peligro, terminan convirtiéndose en los agentes del desastre.

Recientemente, dos días atrás, la novela ganó el Shirley Jackson Awards en la categoría (novella) junto a The Lost Daughter Collective de Lindsey Drager. Es un premio que se otorga a los «relatos sobresalientes en horror, suspenso psicológico y ficción de fantasía oscura». Un galardón que la describe muy bien.

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