Ir al contenido principal

Salida de adultos



A: Me gustó. Hicimos una salida de gente de adulta.
E: Sí, de parejas de nuestra edad.
A: ¿Por qué de parejas?
E: No sé. Vi varias parejas que los vinieron a ver. Se ve que es una salida de gente de nuestra edad que vino a ver al Landriscina de nuestra época.
A: ¿Landriscina? ¿No te parece forzada la comparación?
E: No. Es un tipo que te habla como provinciano y te cuenta una historia para hacerte reír. Es el Landriscina de nuestra generación.

Ayer, con Araí, fuimos a ver a Casciari. Un recital de cuentos en el Centro Cultural No Me Olvides, allí donde funcionó el escenario de Peteco's. Junto con el exgordo se presentaba Zambayoni. El show intercalaba un cuento con una canción.

Escritor magnífico, Casciari también es un genial narrador oral. Supongo que con los años gana experiencia, al tiempo que agrega pequeños detalles a esos cuentos, que él insiste en decir que son anécdotas. El gordo nos miente; incluso aunque nos diga la verdad. Su magia es esa: le creemos todo. Creemos en Totín, su perro apático que se volvía loco con una esponja, y nos reímos; creemos en la sonrisa de Paola Soto y nos enamoramos; creemos, por último, en sus cachadas, vemos un plato de canalones cada vez que cuenta su última joda telefónica y lo odiamos.

Pero el gordo, el exgordo, te hace reír. No podés odiarlo por mucho tiempo, porque en cualquier momento te asalta con algún comentario que te inserta una sonrisa en la cara. En realidad, sabe dosificar la dosis: cuando quiere conmoverte, sabe cómo podría llegar a hacerlo y, en general, lo consigue; lo mismo, cosa mucho más difícil, cuando quiere hacerte reír.

Zambayoni, por su parte, fue un compañero ideal. La dupla no es nueva, pero es la primera vez que llega a Zona Sur. Cantante y escritor, Zambayoni ya es habitué en Lomas de Zamora. El público cantaba sus canciones, palmeaba sus coros y seguía sus silencios. Las letras, pero sobre todo la forma en las que las canta, nos invitaban a imaginarnos los escenarios; la noche de ayer, todos vimos una gigantografía de Araceli González (o de la hija) en lencería.

La velada terminó cerca de las cero horas, con un canto general en el que pudieron participar, incluso, quienes no conocían las canciones de Zambayoni: "Milanesa de pija" se canta sola.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nostalgia de cosas que no he vivido

IAgustín, «El Mudo», el que no puede saber ni hablar de lo que pasó con su familia. Él es el protagonista de la novela. Él —siete, ocho, diecisiete años— está tratando de construir su propia identidad en una familia que se desintegra. Yo leo esa novela: El amor nos destrozaráLove will tear us apart» se repite una y otra vez en un cassette que encuentra Agustín. No lo escucho. Escucho/leo otro estribillo, el de la novela, el del personaje/voz narrativa, «quiero acordarme».¿Se acuerda? ¿No se acuerda? ¿Acaso sabe?La memoria, la familia, la hermana muerta no le hablan, no le cuentan, no le resuelven los problemas. Lo único que le habla está en un idioma que va aprendiendo. Agustín no sabe, no supo, no sabrá; nosotros tampoco. La novela es eso: la experiencia de la incertidumbre.IIYo podría escribir esa especie de reseña, pero me niego. Así como me niego, incluso en prácticas imaginarias, a escribir una reseña que dé cuenta del argumento o que ofrezca un resumen parcial de los texto. ¿P…

Entrevista

Leo una entrevista a Zambra. Ha pasado algo de tiempo desde la última vez que leo algo asociado a él. Es uno de esos escritores que, si no fuera tímido, recomendaría todo el tiempo. Una pregunta que le hace el periodista de La tercera, medio chileno, me sorprende. La respuesta de Zambra me causa gracia. Aldo Perán: — ¿Te sientes más cerca de Piglia o de Aira? Alejandro Zambra: —¿Así como Boca-River?... Alguna vez, por acá, dije que leer a Zambra me hace pensar en cómo sería mi vida si yo hubiese descubierto a Borges en alguna librería de Santiago. Las cosas siguen siendo más o menos así. Descubro la literatura que me rodea por Zambra. Aparentemente, hay una bifurcación. En algún momento uno tiene que elegir entre Piglia o Aira. Y si no elegís por ninguno de los dos, ¿qué pasa? A veces es innegable: la literatura es una actividad tan exigente como la moda. La literatura es moda. Y uno no escapa a eso.

Blaise Pascal, padre del colectivo

Blaise Pascal es conocido por sus reflexiones sobre el cristianismo, por sus contribuciones a la geometría, la teoría de la probabilidad y por su famosa apuesta. Pero, lo que pocos saben es que Pascal también es conocido como el padre del colectivo. ¿Eh? ¿Acaso el colectivo no es argentino? Bueno, digamos que incluso si Pascal no lo hubiese patentado en 1662, tampoco sería cierto. Continúo con la historia. Si bien ya existían servicios de transporte similares a lo que hoy conocemos como "taxis", la idea de las líneas urbanas regulares fue inventada por Blaise Pascal. Luis XIV le otorgó la patente para abrir cinco líneas desde el Palacio de Luxemburgo, con horarios fijos. El servicio comenzó a utilizarse el 18 de marzo de 1662 —Pascal murió el 19 de Agosto de 1662, es decir, un día como hoy. Para la época, el servicio fue bastante popular. Sin embargo, al poco tiempo, los parlamentarios limitaron el servicio a los miembros de la alta sociedad. El alto precio y el público r…