De Cine

I

Vamos al cine. No recuerdo cuál fue la última película que fuimos a ver solos. No es relevante: ahora estamos yendo a ver El libro de la vida.

II

La primera película que vimos juntos y a solas fue Casablanca. No, no somos tan viejos. Cuando la película se reedito, en 2012, fuimos a verla, solos.

Ella estaba hermosa. Recuerdo que había llevado unos aros. No sé por qué, pero siempre que los usa pienso que le resaltan la mirada.

En la sala seríamos unas diez personas. Parejas de todas las edades y nosotros.

Todavía no éramos novios. Sin embargo, como el gordo que soy, al salir de la función comí un sándwich de albóndigas.

La película, que nunca había terminado de ver, me gustó mucho.

III

Semanas atrás habíamos decidido que iríamos a ver esta película. El jueves, día de estreno, buscamos, en el sitio del cine, información sobre la película y no encontramos nada. Optamos, entonces, entre Gone Girl y la película de W. Allen. Nunca vi una película de Allen en pantalla grande. A pesar de eso, voté por Gone Girl, aunque hubiese ido a ver cualquiera que ella hubiese elegido.

Llegamos a boletería. Se acerca y pide dos para la función de Gone Girl de las 19 hs. El chico de la boletería le informa que solo queda la función de las 22 hs. Me mira. Pregunta por la de Allen. El boletero le dice que está a punto de comenzar. Ella le cuenta que en el sitio del cine había otra información y que la disculpe, pero que me consultará qué hacemos.

Estábamos en eso, decidiendo, cuando vemos anunciada El libro de la vida. Entonces, volvemos a nuestro plan inicial. Se acerca, pide las entradas y paga $80. Dios salve a los cupones de descuento.

IV

Después de Casablanca, hemos visto muchas películas y series juntos. En cine, a solas, recuerdo haber ido a ver Man of Steel y World War Z, pero esas fueron hace tanto tiempo que, intuyo, hay alguna que no recuerdo.

Ya de novios, la primera película que fuimos a ver fue Labyrinth, en la casa de Luca Prodan. Recuerdo que esa noche pedimos una pizza que jamás llegó a la mesa.

Recientemente, la última que vimos fue Nuovo Cinema Paradiso. Lloré, lloré mucho. Ella me abrazaba y me decía que, si quería, podíamos ver otra. Yo me negué varias veces. La vimos, abrazados y empapados por mis lágrimas.

V

Ya dentro de la sala, problemas con los lentes 3D. Me los pongo arriba de los anteojos, luego abajo, luego arriba. Empieza la película. Nos abrazamos y miramos la pantalla. Nos reímos, nos enternecemos, nos indignamos por las pésimas traducciones, nos vamos contentos porque la película es excelente.

Ella me dice que le encantaron los diseños de los personajes y me cuenta que conoce otros trabajos de Jorge Gutiérrez que también le han encantado. Yo no sé de quién me habla, pero me gusta conocer así que, ni bien llegue a mi casa, lo buscaré, me entusiasmaré con su obra y me preguntaré cómo hace para saber tanto.

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